Columna de Escritor,Columnista y Periodista, Rubén Daróo Franco Narváez

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SE ACABARON LOS ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

Columna del Comunicador Social, Escritor y Columnista, Ruben Dario ...

En Pereira desaparecieron los Alcohólicos Anónimos. Todos, sin excepciones, estamos inmersos en un mar de alcohol siguiendo las instrucciones de las autoridades nacionales sanitarias. Y para su uso, no hay límites de edad; lo puede hacer desde un niño recién nacido hasta cualquier persona de la edad dorada.

Lógicamente, no podemos cargarle la culpa a nadie; pues son medidas adoptadas ante serias amenazas del Covid-19 que creó un Nuevo Orden Mundial. Ingenios azucareros y Licoreras han cuadriplicado sus esfuerzos para producir alcohol, tratando de cubrir la demanda urgente de los 50 millones de pobladores en todo el territorio colombiano.

Cómo la situación apremia, son innumerables los que la consideran una bendición económica. De eso no hay duda, porque los precios del alcohol se dispararon escandalosamente hasta alcanzar un 300%. Es verdad, un litro que antes costaba $4.000.oo, hoy lo venden en $12.000.oo (disque en promoción). Los médicos que antes prohibían el alcohol, hoy lo recomiendan.

En la canasta familiar, el artículo de primera exigencia es EL ALCOHOL; por él, muchos sacrifican el consumo de carne. Otros, por escasez de dinero, prefieren decir que es más saludable ser vegetarianos; y, hasta tienen razón cuando sostienen que: “el limón es el mejor, el más barato elemento natural para prevenir contagios y fortalecer el sistema inmunológico”.

El limón parece que es un verdadero regalo de Pacha Mamá, agradecida por el nuevo trato que le estamos dando los humanos. Las calles pereiranas, están a tutiplén de bolsas plásticas conteniendo 20 limones por sólo $2.000.oo y, en los portones de las viviendas, se promocionan al lado de lujosos tapabocas y llamativos guantes.

De la noche a la mañana, desaparecieron: vestidos lujosos, perfumes costosos; y ya se impone la moda: bluyines, camisetas ligeras, tenis, tapabocas, guantes y caretas. Regresó el cultivo de la barba y el pelo largo. En cada vivienda, el rey del hogar se llama COMPUTADOR (Por el cual pelean para su uso: padres e hijos).

Ya las mujeres bonitas no se exhiben en los parques de la ciudad; las casas de citas parecen expirar, y los moteles dejaron de ser nidos de amor escondidos. El aire que, hoy, respiramos en Pereira es con olor a alcohol y sabor a miedo.