

Por: Luis Alberto Figueroa, Comunicador Social Periodista. Tarjeta Profesional 0222 expedida por el Ministerio de Educación Nacional
En un despliegue de color, música y compromiso ambiental, niños de diversas instituciones educativas, entidades locales y grupos ambientalistas se unieron ayer en el centro de Pereira para rendir homenaje a la Pava Caucana, ave emblemática y símbolo de la biodiversidad andina. El evento, organizado en el marco del Risaralda Bird Festival, reunió a cientos de participantes con el propósito de visibilizar la importancia de la especie y fomentar su conservación en un contexto de creciente interés por el aviturismo regional. La jornada no solo celebró la belleza de esta ave, sino que también reafirmó el compromiso colectivo por proteger el patrimonio natural de Colombia.
La Pava Caucana (Penelope perspicax), endémica de los Andes colombianos, enfrenta amenazas como la pérdida de hábitat y la caza ilegal. Su presencia en el desfile no fue solo simbólica: cada paso, cada máscara y cada pancarta recordaron su fragilidad y su valor ecológico. Las instituciones educativas participantes prepararon presentaciones didácticas que explicaron su comportamiento, su dieta y su rol en los ecosistemas de bosques nublados, convirtiendo el evento en una clase al aire libre con impacto social y ambiental.
Este homenaje forma parte de una tradición que se repite anualmente, cada vez con mayor participación ciudadana y apoyo institucional. En años anteriores, otras especies como el cóndor andino y el quetzal han sido protagonistas, pero la Pava Caucana logró captar una atención especial por su cercanía con las comunidades rurales y su potencial como atractivo turístico sostenible. El Risaralda Bird Festival ha consolidado su rol como catalizador de conciencia ambiental, integrando arte, educación y turismo en una sola celebración.
La iniciativa también busca posicionar a Risaralda como destino de aviturismo de primer nivel en el país. Con rutas guiadas, observatorios naturales y programas de educación ambiental, la región apuesta por una economía verde que genere empleo y proteja la fauna. La participación de niños en el desfile no es casual: es una inversión en la próxima generación de guardianes de la naturaleza, quienes hoy aprenden a valorar lo que mañana deberán proteger.
English versión
Cauca Curassow: The Bird That Lit Up Risaralda’s Heart in Its Annual Parade
By: Luis Alberto Figueroa, Social Communicator and Journalist. Professional License 0222 issued by the Ministry of National Education
In a vibrant display of color, music, and environmental commitment, children from various schools, local organizations, and conservation groups gathered yesterday in downtown Pereira to honor the Cauca Curassow, an emblematic bird and symbol of Andean biodiversity. Organized as part of the Risaralda Bird Festival, the event brought together hundreds of participants to raise awareness about the species and promote its conservation amid growing regional interest in birdwatching tourism. The celebration not only showcased the bird’s beauty but also reaffirmed the community’s collective pledge to protect Colombia’s natural heritage.
The Cauca Curassow (Penelope perspicax), endemic to Colombia’s Andes, faces threats such as habitat loss and illegal hunting. Its presence in the parade was more than symbolic: every step, mask, and banner served as a reminder of its fragility and ecological value. Participating schools prepared educational presentations explaining its behavior, diet, and role in cloud forest ecosystems, turning the event into an open-air classroom with social and environmental impact.
This tribute is part of an annual tradition that grows each year in civic participation and institutional support. In previous years, other species like the Andean condor and quetzal took center stage, but the Cauca Curassow captured special attention for its connection to rural communities and its potential as a sustainable tourism draw. The Risaralda Bird Festival has solidified its role as a catalyst for environmental awareness, blending art, education, and tourism into one celebration.
The initiative also aims to position Risaralda as a top birdwatching tourism destination in the country. With guided trails, nature observatories, and environmental education programs, the region is investing in a green economy that creates jobs while protecting wildlife. Children’s participation in the parade is no coincidence — it’s an investment in the next generation of nature guardians, who today learn to value what they will one day be responsible for protecting.




