En el cierre de año, el Ejército Nacional logró el sometimiento a la justicia de un presunto integrante de una estructura criminal, tras más de tres años en la ilegalidad.

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En el marco de las operaciones de estabilidad y protección de la población civil, desarrolladas por el Ejército Nacional durante la época decembrina, para garantizar el disfrute del reencuentro familiar, el Batallón de Ingenieros de Combate N.º 13 General Antonio Baraya obtuvo la entrega voluntaria de un presunto integrante del grupo armado organizado (GAO) Clan del Golfo.

En el cierre de año, el Ejército Nacional logró el sometimiento a la justicia de un presunto integrante de una estructura criminal, tras más de tres años en la ilegalidad

30 December 2025 09:11 AM

Hasta las instalaciones del Batallón de Ingenieros de Combate N.º 13 General Antonio Baraya, adscrito a la Décima Tercera Brigada en Bogotá, se presentó un sujeto conocido con el alias de Córdoba, de 24 años de edad, quien manifestó su decisión de abandonar la estructura criminal y someterse voluntariamente a la justicia.

De acuerdo con información de inteligencia militar, el individuo había ingresado en 2022 al frente delincuencial denominado Urdan Córdoba, del GAO Clan del Golfo, en el municipio de Pueblo Nuevo (Córdoba), donde durante aproximadamente 15 meses adelantó labores de recolección de información sobre tropas y personal relevante de la región, contribuyendo a la planeación de acciones criminales contra la población civil e instalaciones militares.

En 2023, aprovechando un permiso, se desplazó a Montería, Córdoba, donde conoció la conformación de un nuevo bloque criminal. Posteriormente, tras establecer contacto con integrantes de esta estructura, se trasladó al municipio de El Piñón, Magdalena, donde fue recibido por un cabecilla con injerencia en la zona.

En este sector inició labores como «urbano», rol empleado por estas organizaciones ilegales para la ejecución de homicidios selectivos y otras acciones delictivas. Durante el proceso de verificación de su prontuario, se estableció su presunta participación en cuatro homicidios, entre ellos el asesinato de dos ciudadanos en Concordia, Magdalena, lo que evidencia el alto grado de afectación a la población civil causado por estas estructuras.

A mediados de 2024, en calidad de «encuadrillado», fue enviado a zonas rurales entre Aguachica y Montecito (Cesar), donde participó en enfrentamientos contra integrantes del ELN y Los Pachenca, durante cerca de catorce meses. Posteriormente, fue seleccionado para adelantar un curso político, orientado al fortalecimiento del control interno y la asignación de tareas dentro de la organización criminal.

En entrevista, alias Córdoba dijo: «Yo era miembro del Clan del Golfo. Hoy decidí retirarme porque no estaba de acuerdo con las acciones que se estaban llevando a cabo. Quiero darle gracias al Ejército Nacional de Colombia por haberme acogido y brindarme seguridad. Ahora soy un miembro retirado del Clan del Golfo, y tomé esta decisión para salvaguardar mi vida, mi integridad física y la de mis seres queridos. Para mí es un gusto poder reivindicarme nuevamente con la sociedad».

El sometimiento voluntario de alias Córdoba ante el Ejército Nacional evidencia que la presión ejercida por las tropas, en el marco de las operaciones militares sostenidas en el norte del país, está dando resultados tangibles. Así mismo, demuestra que, como garantes de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, las tropas son vistas como una opción para que los integrantes de estas organizaciones criminales abandonen la ilegalidad.

Para el Ejército Nacional, este hecho representa un resultado operacional significativo, al afectar directamente las capacidades delictivas de los grupos armados organizados, permitir la obtención de información de alto valor para futuras operaciones militares, mantener el control del territorio y contribuir a la derrota de la amenaza y el accionar ilegal de estas estructuras.

En el contexto del cierre de año y el inicio de un nuevo ciclo, este resultado materializa el compromiso institucional con la protección de la población civil, la defensa de la legalidad y la construcción de seguridad y estabilidad en todo el territorio nacional por parte de las Fuerzas Militares.

Fuente: Prensa Quinta División 

English version

At the end of the year, the National Army secured the surrender of a suspected member of a criminal organization after more than three years on the run.

As part of the stability and civilian protection operations carried out by the National Army during the holiday season to ensure families could enjoy time together, the 13th Combat Engineer Battalion «General Antonio Baraya» obtained the voluntary surrender of a suspected member of the Clan del Golfo organized armed group.

A 24-year-old man known by the alias «Córdoba» turned himself in at the facilities of the 13th Combat Engineer Battalion «General Antonio Baraya,» attached to the Thirteenth Brigade in Bogotá, and expressed his decision to leave the criminal organization and voluntarily surrender to the authorities.

According to military intelligence, the individual joined the Urdan Córdoba criminal group, part of the Clan del Golfo organized crime group, in 2022 in the municipality of Pueblo Nuevo (Córdoba). There, for approximately 15 months, he gathered information on troops and other key personnel in the region, contributing to the planning of criminal attacks against the civilian population and military installations.

In 2023, taking advantage of a leave of absence, he traveled to Montería, Córdoba, where he learned of the formation of a new criminal organization. After establishing contact with members of this group, he moved to the municipality of El Piñón, Magdalena, where he was received by a leader with influence in the area.

In this area, he began working as an «urban operative,» a role used by these illegal organizations to carry out targeted killings and other criminal activities. During the background check, his alleged involvement in four homicides was established, including the murder of two citizens in Concordia, Magdalena, demonstrating the high level of harm inflicted on the civilian population by these groups.

In mid-2024, as a member of a «squad,» he was sent to rural areas between Aguachica and Montecito (Cesar), where he participated in clashes against members of the ELN and Los Pachenca for approximately fourteen months. Subsequently, he was selected to participate in a political training course focused on strengthening internal control and assigning tasks within the criminal organization.

In an interview, alias Córdoba stated: «I was a member of the Clan del Golfo. Today I decided to leave because I disagreed with the actions that were being carried out. I want to thank the Colombian National Army for taking me in and providing me with security. I am now a retired member of the Clan del Golfo, and I made this decision to safeguard my life, my physical integrity, and that of my loved ones.» “It is a pleasure for me to be able to redeem myself once again in the eyes of society.”

The voluntary surrender of alias Córdoba to the National Army demonstrates that the pressure exerted by troops, within the framework of ongoing military operations in the north of the country, is yielding tangible results. It also shows that, as guarantors of human rights and international humanitarian law, the troops are seen as an option for members of these criminal organizations to abandon illegal activities.

For the National Army, this event represents a significant operational result, directly impacting the criminal capabilities of organized armed groups, allowing the acquisition of valuable intelligence for future military operations, maintaining territorial control, and contributing to the defeat of the threat and illegal activities of these groups.

In the context of the year’s end and the beginning of a new cycle, this result embodies the institutional commitment of the Armed Forces to the protection of the civilian population, the defense of the rule of law, and the building of security and stability throughout the national territory.

Source: Fifth Division Press Office