



Por: Luis Alberto Figueroa, tarjeta profesional 0222 expedida por el Ministerio de Educación Nacional
La ola de violencia en Dosquebradas ha generado preocupación entre los habitantes del municipio risaraldense, donde el aumento de homicidios durante los últimos meses ha encendido las alarmas sobre la inseguridad que atraviesa la zona. Las autoridades locales confirmaron que los casos de muertes violentas se han incrementado significativamente en comparación con el mismo período del año anterior, afectando principalmente sectores populares y zonas comerciales de la ciudad.
Los homicidios en Dosquebradas estarían relacionados con ajustes de cuentas entre bandas delincuenciales que disputan el control territorial para actividades ilícitas como el microtráfico y la extorsión. La Policía Nacional ha intensificado los operativos de vigilancia en los barrios más afectados, mientras que la comunidad exige mayor presencia de las fuerzas del orden y estrategias efectivas para recuperar la tranquilidad en las calles.
El alcalde del municipio ROBERTO JIMENEZ NARANJO, reconoció la gravedad de la situación y anunció la implementación de un plan de choque que incluye el fortalecimiento del pie de fuerza policial, la instalación de cámaras de seguridad en puntos críticos y la articulación con la Fiscalía para judicializar a los responsables de estos crímenes. Sin embargo, los ciudadanos consideran que estas medidas llegan tarde y reclaman acciones más contundentes.
La inseguridad no solo se refleja en los homicidios, sino también en el incremento de hurtos, atracos y riñas callejeras que han convertido a Dosquebradas en uno de los municipios más violentos del departamento de Risaralda. Comerciantes y residentes manifiestan temor de transitar por ciertas zonas, especialmente durante las horas nocturnas, lo que ha afectado la actividad económica y la calidad de vida de las familias.
Las autoridades departamentales y nacionales han sido convocadas para coordinar esfuerzos que permitan enfrentar esta crisis de seguridad ciudadana. Mientras tanto, la comunidad de Dosquebradas espera respuestas inmediatas que devuelvan la paz a un municipio que históricamente se había caracterizado por su vocación industrial y comercial, pero que hoy enfrenta uno de los momentos más difíciles en materia de convivencia y orden público.
English version
Homicides in Dosquebradas Increase and Alarm the Community
By: Luis Alberto Figueroa, professional card 0222 issued by the Ministry of National Education
The wave of violence in Dosquebradas has generated concern among residents of this municipality in Risaralda, where the increase in homicides during recent months has raised alarms about the insecurity affecting the area. Local authorities confirmed that cases of violent deaths have increased significantly compared to the same period last year, mainly affecting working-class neighborhoods and commercial zones of the city.
The homicides in Dosquebradas are believed to be related to score-settling between criminal gangs disputing territorial control for illegal activities such as drug micro-trafficking and extortion. The National Police have intensified surveillance operations in the most affected neighborhoods, while the community demands greater presence of law enforcement and effective strategies to restore peace in the streets.
The mayor of the municipality acknowledged the severity of the situation and announced the implementation of an emergency plan that includes strengthening police forces, installing security cameras at critical points, and coordinating with the Prosecutor’s Office to prosecute those responsible for these crimes. However, citizens believe these measures come too late and demand more forceful actions.
The insecurity is not only reflected in homicides but also in the increase of thefts, robberies, and street fights that have turned Dosquebradas into one of the most violent municipalities in the department of Risaralda. Merchants and residents express fear of moving through certain areas, especially during nighttime hours, which has affected economic activity and the quality of life for families.
Departmental and national authorities have been summoned to coordinate efforts to address this citizen security crisis. Meanwhile, the community of Dosquebradas awaits immediate responses that will restore peace to a municipality that had historically been characterized by its industrial and commercial vocation, but today faces one of the most difficult moments in terms of coexistence and public order.




