El presidente colombiano Gustavo Petro afirmó el 23 de octubre que el tráfico de cocaína ya no se realiza principalmente en lanchas rápidas, sino a través de contenedores marítimos que llegan a puertos internacionales. La declaración se dio en medio de una creciente tensión diplomática con Estados Unidos, y busca evidenciar un cambio en las dinámicas del narcotráfico que exige nuevas estrategias de control y cooperación internacional.
Petro explicó que los cargamentos de droga se camuflan en contenedores que salen de Colombia y llegan a terminales portuarias en distintos países, lo que dificulta su detección y permite operaciones de mayor escala. Esta modalidad representa un desafío para las autoridades, ya que requiere inteligencia logística y coordinación entre agencias de seguridad marítima.
El mandatario también señaló que este tipo de tráfico está vinculado a redes transnacionales que operan con apoyo de estructuras empresariales y financieras, lo que complica su persecución. En su discurso, insistió en que el enfoque tradicional de lucha contra el narcotráfico debe ser revisado, y propuso una mayor inversión en tecnología de inspección portuaria y cooperación judicial internacional.
Estas declaraciones se producen en un contexto de confrontación con el presidente estadounidense Donald Trump, quien ha acusado a Petro de permitir el crecimiento de la producción de cocaína. La respuesta del líder colombiano busca desviar el foco hacia las rutas de exportación y los países receptores, planteando una visión más amplia del problema.
El debate sobre el narcotráfico se ha convertido en un eje central de la política exterior colombiana, y podría influir en las relaciones bilaterales con Estados Unidos, así como en la percepción internacional sobre la gestión de Petro. Expertos advierten que el uso de contenedores como vía principal de exportación de drogas representa una evolución en las tácticas del crimen organizado.
English version
Petro reveals new maritime drug trafficking route to global ports
On October 23, Colombian President Gustavo Petro stated that cocaine trafficking is no longer primarily carried out via speedboats, but through shipping containers arriving at international ports. His remarks, made amid rising diplomatic tensions with the United States, highlight a shift in drug trafficking dynamics that calls for updated control strategies and international cooperation.
Petro explained that drug shipments are hidden in containers departing from Colombia and reaching port terminals in various countries, making detection more difficult and enabling large-scale operations. This method poses a challenge for authorities, requiring logistical intelligence and coordination among maritime security agencies.
He also noted that this form of trafficking is linked to transnational networks supported by business and financial structures, complicating enforcement efforts. Petro emphasized the need to rethink traditional anti-drug strategies and called for greater investment in port inspection technology and international judicial collaboration.
His statements come in response to accusations from U.S. President Donald Trump, who has blamed Petro for the rise in cocaine production. The Colombian leader’s remarks aim to shift attention toward export routes and receiving countries, offering a broader perspective on the issue.
The drug trafficking debate has become a central theme in Colombia’s foreign policy and may affect bilateral relations with the United States, as well as global perceptions of Petro’s administration. Experts warn that the use of containers as the main export method for drugs marks an evolution in organized crime tactics.



