


Resumen
María Claudia Tarazona, viuda de Miguel Uribe Turbay, explicó que decidió no permitir la presencia del presidente ni de miembros de su gabinete en las honras fúnebres de su esposo. Contó que, al enterarse de que podrían asistir a la ceremonia, tomó la determinación de intervenir personalmente para pedirles que se retiraran si llegaban a aparecer.
Tarazona expresó que no consideraba adecuado que personas a las que califica como “deshonrosas” estuvieran presentes en un momento tan íntimo y doloroso, especialmente tratándose de un homenaje a quien describió como “un ser magnífico”. Esta postura refleja un rechazo profundo hacia ciertos sectores políticos y su participación en el funeral.
La decisión, según relató, fue tomada en consenso con el padre de Miguel Uribe, quien estuvo de acuerdo en que la ceremonia debía mantenerse libre de gestos políticos y enfocarse exclusivamente en despedir a su ser querido. Ambos coincidieron en que el funeral no debía convertirse en escenario de confrontaciones públicas.
La viuda también denunció lo que consideró como intentos de algunos actores políticos de aprovechar la tragedia para obtener visibilidad o rédito político. Señaló que su objetivo fue proteger la memoria de su esposo y evitar que el duelo familiar se mezclara con intereses externos.
Finalmente, Tarazona compartió el profundo impacto emocional que vivió durante esos días. Confesó que se encontraba sin fuerzas para manejar la situación, concentrada únicamente en su dolor y en acompañar a su familia, lo que reforzó su decisión de mantener el funeral como un acto estrictamente personal y familiar.
María Claudia Tarazona reveals why she prevented the president from attending Miguel Uribe’s wake
Summary
María Claudia Tarazona, widow of Miguel Uribe Turbay, explained that she decided not to allow the president or members of his cabinet to attend her husband’s funeral. She stated that upon learning they might show up, she was prepared to personally intervene and ask them to leave if they appeared.
Tarazona said she considered it inappropriate for people she described as “dishonorable” to be present at such an intimate and painful moment, especially when it was meant to honor someone she called “a magnificent person.” Her stance reflects a deep rejection of certain political figures and their involvement in the funeral.
According to Tarazona, the decision was made jointly with Miguel Uribe’s father, who agreed that the ceremony should remain free of political gestures and focused solely on saying goodbye to their loved one. Both wanted to prevent the funeral from turning into a stage for public confrontation.
She also denounced what she viewed as attempts by some political actors to exploit the tragedy for visibility or political gain. Tarazona emphasized that her main goal was to protect her husband’s memory and keep the family’s grief separate from outside interests.
Finally, she spoke of the overwhelming emotional toll she experienced during those days, admitting that she lacked the strength to manage additional pressures. She was entirely focused on her grief and supporting her family, which reinforced her decision to keep the funeral strictly personal and family-centered.


