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Editorial VIDA: Volando alto

Foto: Presidencia de la República


Bogotá, 13 de julio de 2025
Transcurrieron 36 años para que un Gobierno renovara la flota aérea del país. La última fue la compra, en el gobierno de Virgilio Barco, de 12 aviones K-Fir C2 y un K-Fir TC2 en 1989. Siempre se dijo, sin confirmarse oficialmente, que estos aviones de combate se compraron de segunda mano a Israel.
En abril de 2025, el presidente Petro anunció la renovación de la flota aérea. En un acto en la Casa de Nariño, junto a la embajadora del Reino de Suecia en Colombia, firmó una carta de intención para la compra de 16 aviones nuevos, los famosos Saab 39 Gripen, de última generación. Hoy el acuerdo está, según el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, definido en un 86 por ciento. Solo resta un 14 por ciento, que depende del marco fiscal de mediano plazo.
Así, Colombia cumple el viejo sueño de renovar el equipo de la Fuerza Aeroespacial de Colombia, FAC, con aviones caza que ya tienen países como Hungría, República Checa, Brasil, Sudáfrica y Tailandia.
Esta buena noticia tiene enormes repercusiones nacionales e internacionales. En el campo interno, eleva la moral de la tropa y la autoestima de los colombianos. El país da un salto gigantesco en el cuidado y respeto a su soberanía aérea.
Apenas unos días atrás, y consecuente con la nueva flotilla de aviones, el presidente Petro había anunciado que el Ejército y, en general, las Fuerzas Armadas, comprarán de ahora en adelante su propio armamento sin esperar “regalos» de otros Gobiernos. “Nuestras armas las compramos con el dinero del pueblo colombiano», sostuvo.
La gran paradoja de esta decisión es que un gobierno de izquierda, presidido por un exfirmante de paz, le ha entregado a los hombres y mujeres que integran las Fuerzas Armadas y de Policía, incluidas sus reservas, un sinnúmero de beneficios dirigidos a la dignificación de sus condiciones de vida.
Ha sido el Gobierno del Cambio el que ha garantizado el acceso a los procesos de incorporación a las fuerzas de hombres y mujeres de bajos recursos económicos con matrículas gratuitas para su formación técnica, tecnológica y profesional. Este Gobierno abanderó, además, y logró que se recuperara la famosa mesada 14, que beneficia a más de 200 mil veteranos y sus familias, entre otros beneficios.
Una y otra vez, el presidente Gustavo Petro ha insistido en la necesidad de ampliar los cupos en las universidades para que acojan a los militares de Colombia y se formen profesionalmente en diversas especialidades, como la inteligencia artificial y las matemáticas.
Claro, no podemos dejar de mencionar otro gran anuncio que beneficia a los soldados regulares. A partir del primero de enero de 2026, por primera vez en la historia, comenzarán a recibir un salario mínimo mensual.
Un dato adicional y no menos importante: el Ejército incrementó su pie de fuerza, al pasar de 174.175 efectivos en 2022 a 181.214, en lo que va de 2025. Así las cosas, es evidente que Colombia va volando, que la moral de la tropa es cada día más alta, que a la par con la modernización y el apoyo irrestricto a nuestras Fuerzas Militares y de Policía, está el compromiso de los hombres y mujeres que honran su uniforme y cumplen a cabalidad el juramento a la Constitución, jugándose la vida por defender nuestras fronteras y garantizar la vigencia de la democracia.
Las cifras de los logros en el campo de la defensa son inobjetables. Y todo en un gobierno progresista, demócrata y respetuoso de la Carta Política, que honra la palabra y les cumple a sus ciudadanos.


