
* Nueva variante obliga a no bajar la guardia
* Tratado mundial contra crisis pandémicas
Image


/A
lUNES 2 de Junio de 2025.
Las alertas alrededor del covid-19 continúan prendidas debido a la mutación de variantes. Esto explica por qué no se puede bajar la guardia ante este virus que, cinco años atrás, dio lugar a la emergencia sanitaria global más grave de las últimas décadas, cobrando la vida de no menos de siete millones de personas, aunque algunos estudios señalan que la cifra sería tres o cuatro veces mayor, dado que los contagios confirmados llegaron a superar los 700 millones.
Según el más reciente reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde mediados de febrero de este año la actividad global del SARS-CoV-2 -nombre científico del covid-19 viene en aumento, con una tasa de positividad de la prueba que alcanza el 11%, “niveles que no se han observado desde julio de 2024”.
Ese incremento en la curva de contagios se observa principalmente en países de las regiones del Mediterráneo oriental, el sudeste asiático y el Pacífico occidental. La circulación de la cepa dominante “LP.8.1” empezó a disminuir este año y ahora todo el foco del monitoreo epidemiológico está puesto en las tendencias crecientes de la variante “NB.1.8.1”, que alcanzaron un “10,7% de las secuencias globales notificadas a mediados de mayo”.
De hecho, esa nueva variante ya obligó a que se refuercen los esquemas de vigilancia epidemiológica en China, Hong Kong y Taiwán. En algunas de esas zonas se ordenó, incluso, retomar el uso del tapabocas en tanto que se agiliza la gestión de inventarios y aplicación de las vacunas. En Estados Unidos y varios países europeos se han detectado algunos casos de “NB.1.8.1”, lo que llevó a la OMS a recomendar que se redoble el monitoreo para determinar el nivel de gravedad de esa nueva variante del virus, aunque los primeros diagnósticos no son alarmantes. También recordó que la vacunación continúa siendo la medida más efectiva para prevenir la enfermedad grave y la muerte, especialmente entre los grupos de riesgo.
about:blank
Esta alerta temprana se produce en momentos en que el mundo celebra que, después de tres años de intensas negociaciones, se pudo concretar un tratado internacional para prevenir, preparar y responder mejor a las pandemias. Se trata, al decir de la OMS y muchos gobiernos, de un acuerdo sin antecedentes que le permitirá a la humanidad evitar la cadena de errores en la estrategia sanitaria global que dejó al descubierto la crisis por el covid-19.
Para nadie es un secreto que, en 2020, a medida que comenzó a crecer de forma exponencial la curva de contagios y muertes, y las cuarentenas se generalizaron en todo el planeta porque los sistemas de salud fueron desbordados en cuestión de semanas, la principal conclusión fue que, pese a todo el avance en ciencia y tecnología médicas, el mundo no estaba preparado para afrontar una pandemia.
El tratado base, al que aún le falta un largo camino de estructuración y luego de ratificación país por país, establece una serie de correctivos en la respuesta a esta clase de crisis sanitarias. Correctivos derivados de las muchas lecciones aprendidas por la emergencia del covid-19. Se plantean, entonces, mecanismos para que la disposición y distribución de vacunas sea equitativa y centrada en los niveles de riesgo. No se puede repetir lo de 2020 y 2021 cuando la producción y entrega de biológicos se centró casi que exclusivamente en el aspecto económico, dando prioridad a la inmunización de los habitantes de las potencias y los países base de las farmacéuticas que desarrollaron las primeras vacunas. Solo meses después empezó el envío a cuentagotas a las naciones con mayores índices de morbilidad y mortalidad. Igualmente, se proponen sistemas para compartir en tiempo real avances en diagnósticos y tratamientos contra patologías pandémicas.
about:blank
Como se dijo, el tratado apenas está en su etapa de formulación y todavía hay muchos ajustes por hacer. Además, con una potencia como Estados Unidos en proceso de retiro de la OMS, es claro que los retos para el resto del mundo se multiplican. Los temores iniciales en torno a que el acuerdo podría afectar decisiones sanitarias soberanas de las naciones ya quedaron descartados. Sin embargo, hay advertencias de expertos en torno a la necesidad de aterrizar compromisos más puntuales y exigibles a las industrias farmacéutica y de insumos médicos sobre transferencia de tecnología, la superación del cuello de botella de las patentes y la fijación de políticas sanitarias trasnacionales.
Como se ve, mientras el covid-19 continúa siendo una amenaza y no se puede bajar la guardia, resulta positivo que el mundo está adoptando medidas para enfrentar con más eficacia las pandemias y no volver a incurrir en errores que costaron centenares de miles de vidas años atrás.



