Una muy buena noticia

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/AFP
Domingo, 23 de Marzo de 2025
La reaparición del papa Francisco tras varias semanas hospitalizado por una grave afección respiratoria constituye, sin duda alguna, una muy buena noticia para el mundo católico.
La preocupación alrededor de la salud del pontífice llegó a uno de sus puntos más altos, sobre todo cuando se informó que su pronóstico era reservado por el agravamiento de un cuadro de neumonía y la necesidad de respiración asistida.
Afortunadamente, en los últimos días ha presentado una mejoría y, aunque continúa bajo observación, el cuerpo médico ya es más optimista sobre una pronta recuperación e incluso le dio de alta y permitió su regreso a su residencia en El Vaticano.
Resulta natural que a sus 88 años la vitalidad del máximo jerarca de la Iglesia Católica registre un debilitamiento progresivo. Sin embargo, Francisco ha logrado, una vez más, superar un estado delicado y ahora deberá aplicarse a las indicaciones de los médicos.
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Obviamente, con la cercanía de la celebración central de la Semana Santa, es imperativo que el Pontífice se mida a la hora de encabezar los principales actos.
Por el momento debe destacarse la cadena de oración global que se activó en las últimas semanas por la salud del titular del Vaticano. Una vez más se ratificó que el catolicismo es la confesión religiosa más extendida en todo el planeta, como también que el liderazgo y carisma de Francisco tras doce años de pontificado se mantiene en un punto alto.
Por otra parte, es claro que este nuevo y grave percance de salud papal dejó al descubierto cómo se está configurando el escenario para un eventual reemplazo del actual máximo jerarca de la Iglesia Católica. Las fuerzas al interior de un posible cónclave apuntan a que es posible que se registre un pulso entre varios cardenales italianos y el resto del bloque europeo. Se considera que, al estar hoy ejerciendo un obispo latinoamericano, es momento de que el sitial pontifical vuelva a ser ocupado por un jerarca del viejo continente.


