

El Palogrande fue inaugurado en 1994 y para esa época era de los mejores del país. Fue entregado en comodato al Once Caldas cuando era corporación sin ánimo de lucro, luego en el 2011 pasó a ser sociedad anónima y las cosas empezaron mal porque todo se ha manejado a favor del privado. Cómo estarán las cosas que las directivas del Once se han negado a abrirles en varias ocasiones la cabina a los miembros de la Acord Caldas, asociación de periodistas que tiene un palco asignado en el estadio. Como ocurre en otros países, los estadios son bienes a los que sí se sabe sacar provecho económico, están para ejecutar eventos, con condiciones claro para prevenir daños, pero la solución no es la del Once Caldas, que se abroga facultades y está dejando a la ciudad sin su más importante escenario deportivo. En seis meses se deben cambiar las condiciones con el Palogrande, lo urge la cuidad.


