Bogotá Septiembre 04, 2023 – 12:00 AM
* Las crisis en departamentos y municipios
* Cortocircuitos con el gobierno nacional
Comenzó la recta final del periodo de los gobernadores y alcaldes. Serán cuatro meses en medio de una coyuntura complicada en varios flancos, el más grave de ellos relacionado con la crisis en materia de seguridad y orden público en muchas regiones. De hecho, hoy el mayor punto de tensión entre los mandatarios departamentales y municipales con el Gobierno nacional deriva, precisamente, de las recurrentes alertas lanzadas por los primeros debido al creciente pico de violencia y la inexplicable -y contraevidente- réplica casi negacionista del segundo, que llegó incluso a señalar que las denuncias de las autoridades territoriales son exageradas y tienen un presunto trasfondo político y electoral.
En ese orden de ideas, la principal urgencia hoy a nivel regional es enfrentar el auge de la criminalidad, no solo para frenar la victimización de la población sino para evitar que los grupos armados ilegales sigan tratando de interferir en la campaña proselitista. En este objetivo, sin duda alguna, se requiere que el Ejecutivo nacional tome conciencia de la gravedad de la situación, redoble efectivamente la operatividad de la Fuerza Pública y, sobre todo, entienda que las flexibilidades de su, ya por sí accidentada, política de “paz total” son uno de los factores que están incidiendo en el repunte de la inseguridad urbana y rural. Ojalá las reuniones del presidente Petro en la última semana con gobernadores del suroccidente y el nororiente del país sean un principio de corrección del rumbo.
En segundo lugar, resulta claro que el enfriamiento de la economía colombiana está complicando no solo las finanzas e ingresos de los fiscos seccionales y locales, sino que hay un clima social cada vez más exasperado por el coletazo inflacionario, el aumento del desempleo en algunas zonas así como un menor dinamismo productivo, ya sea porque el efecto de los proyectos de reformas pensional o laboral genera incertidumbre entre los inversionistas o porque el clima de negocios registra una especie de stand by mientras se despeja el norte del país y se recupera algo de gobernabilidad y estabilidad institucional.


