La noche en que resucitó el. civismo pereirano. POR EL ABOGADO, COMUNICADOR SOCIAL PERIODISTA, LUIS GARCIA QUIROGA. COLUMNISTA PERIÓDICO CIBERESPACIAL CUBRIENDO LOS CINCO CONTINENTES DEL TERCER PLANETA SOLAR: EUROPA, AMÉRICA, ASIA, OCEANÍA Y ÁFRICA.

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Columna del Abogado, columnista y Periodista, Luis Garcia Quiroga –  Notieje.com
AeroMatecaña, el vuelo de la perdiz. Por: Luis García Quiroga (  Abogado-Periodista) – Notieje.com

Quien más lo hubiera gozado habría sido el padre Antonio José Valencia, cuya estatua  a la salida del estadio veía conmovida aquella esplendorosa e inolvidable noche de la primera estrella del Deportivo Pereira.

Fue grandiosa la movilización cívica, como la persiguió en sus sueños el duende del buen cura, desde sus famosas homilías futboleras en el púlpito hasta su último aliento a mediados de los años 80 cuando murió convencido que su Deportivo Pereira algún día sería campeón.

El padre Valencia y Chila simbolizan la iconografía del deseo incansable del gran pueblo pereirano que por fin vio hacerse realidad el gozo deportivo supremo del equipo insignia de la ciudad: ser campeón de la Liga.

Fue así cómo, aquella gloriosa e histórica noche del alumbrado navideño de aquel feliz miércoles 7 de diciembre de 2022, los pereiranos vivimos para contarla y predicar con orgullo, que vimos la luz al final del túnel del sufrimiento.

Así es. Dejamos de sufrir y poco importa que los croatas hayan eliminado a Brasil en el Mundial de Catar. O si Argentina antes de navidad logrará su tercer campeonato mundial.

Nosotros, los pereiranos, ya tenemos nuestra primera estrella y eso nos basta…por ahora. Ya veremos cómo empujamos al equipo en su merecido debut en la Copa Libertadores de América, directo a la fase de grupos.

Todos los presagios hacían prever que nada aguaría la fiesta en la que más de 500 mil pereiranos y media Colombia pusimos toda nuestra energía positiva que colmó de serenidad al Chipi Chipi Castillo para atajar dos penaltis y llenar de confianza a los jugadores a la hora de los tiros desde el impredecible punto penal.

Desde muy temprano el cielo amagó lluvia, pero como en raros días del año, fue una noche de clima benigno, como pocas. Dos días antes, en la plazoleta de la Villa, la indignación provocada por los manejos irresponsables y abusivos con la venta de boletería, hubo amagos de desorden de hinchas maltratados que en arranque de rabia amenazaron con incendiar la caseta-contenedor naranja donde largas y paquidérmicas colas desde la madrugada esperaban inútilmente la compra de una boleta. Ante el engaño, tuvieron que retirar el contenedor. Fue la única mancha de la jornada.

Las autoridades fueron permisivas en exceso y esa manipulación torticera de la boletería, acaparada y de costos hasta cuatro y cinco veces por encima del valor real, les hizo el aguinaldo anticipado a los revendedores con miradas cómplices que saben a ciencia cierta que, ni habrá investigación ni pasará nada.

Duele que muchos hinchas dejaron sus pertenencias en las prenderías, hicieron maromas para comprar entrada y hasta se endeudaron para cubrir esos sobrecostos abusivos.

Pero esta pereiranidad está por encima de esas veleidades y marrullerías que no deben volver a ocurrir. En el estadio hubo fiesta y orden, gracias a la organización de las autoridades municipales y de policía. Y a la salida del estadio, fue maravilloso ver la alegría desbordada pero pacífica y con un enorme sentido cívico que hizo de los pereiranos un ejemplo nacional de fútbol disfrutado en paz, con respeto y festejo nunca antes visto, sin que se haya registrado un solo hecho de sangre, accidente o riña, ni siquiera con las barras del DIM que por una vez vieron cómo el fútbol puede ser vida plena y felicidad completa.

En la mañana del viernes, en la W Radio Julio Sánchez Cristo, sin ocultar su admiración por los fastos sucesos de monumentales desfiles y jubilosa celebración hasta la madrugada del jueves festivo, leyó un mensaje de la ingeniera Martha Alzate Hincapié en el que proclamó que “Pereira volvió a ser la capital cívica de Colombia”.

Estaba tan feliz la reconocida ingeniera Alzate, que el jueves madrugó a anunciar que aceptaba ser candidata a la Alcaldía de Pereira en el debate electoral que se avecina. Tal parece que ella comprobó esa noche que es la cultura ciudadana y el civismo puro y sano, y no la politiquería, lo que mueve el corazón y el espíritu de los pereiranos.

No es para menos, en una ciudad donde sus gentes cívicas, emprendedoraas y tolerantes, son superiores a sus dirigentes y falsos apóstoles, como quedó demostrado categóricamente la luminosa noche en que el civismo pereirano volvió a la vida y que simples mortales como yo, vivimos para contarlo. Felicidad total.