COMO NO LLAMAR A LA IZQUIERDA A LA CORDURA Y A LA SENSATEZ

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Por el Dr.      

Un gran alivio sentimos los uribistas pura sangre, cuando la bancada del Centro Democrático informó a la nación, que la canasta familiar ni las pensiones, serían gravadas con el IVA y que en tal sentido, la reforma tributaria en estudio, se había caído en el Congreso.

No era poquita nuestra preocupación, pues nos habíamos comprometido en campaña a no incrementar los impuestos, ni a tocar las pensiones una vez constituido el nuevo gobierno.

El solo hecho de sugerirlo para estudio, era ya una bofetada al electorado; cansado de tanta mentira y compromisos de campaña incumplidos.

El Presidente Duque tiene que saber, que somos nosotros sus electores, los vigías más recalcitrantes de su gobierno, pendientes e incisivos, de que todo lo prometido en campaña, se cumpla al pie de la letra; es simple: no podemos darnos el lujo de ser los nuevos protagonistas del engaño y la mentira, desde el gobierno.

Nuestra clase política, dedicada a incumplirnos todo el tiempo, tiene que saber, que no les es posible lograrlo todo el tiempo; porque estamos dispuestos a todo, con tal de hacer respetar los compromisos asumidos en campaña y hacer prevalecer la estruendosa victoria obtenida en las urnas.

Esto no implica que estemos de acuerdo con la incendiaria posición de la  izquierda, de tirar el pueblo a las calles a marchar, a solo cuatro meses de posesionado el nuevo gobierno; pretendiendo hacerlo culpable de todos los males heredados y constriñéndolo, para que les dé solución inmediata a los grandes y crónicos males que padecemos, so pena de desestabilizar el país y sembrar la desconfianza generalizada sobre su actuar.

Tal actitud demuestra con solvencia suficiente ante la opinión pública, su mezquina condición y su perversa falta de compromiso con la nación y la patria, que tanto pregonan y se ufanan de defender. No me cabe duda: su desleal modo de convocar a las marchas, en nada beneficia al pueblo; no buscan aportar a las soluciones que demandamos los colombianos, ni ayudan en nada importante en beneficio de la democracia, de las instituciones y de la nación; es claro que tal comportamiento, lo que busca es entorpecer e impedir el normal comienzo del nuevo gobierno, colocándole palos a la rueda del crecimiento, del orden social y legal, tratando de frustrar la gobernabilidad, alterando el orden público y la convivencia debidas, e incrementando los males que padecemos, claro está.

Los debates cuestiona torios promovidos por la izquierda en el Congreso, solo buscan enrarecer el panorama político, en vez de aportar en bien de nuestra sociedad; urgida de los verdaderos debates sobre los temas urgentes que nos agobian a todos; que equivocados están, que falta de compromiso ciudadano; que capacidad para distorsionar la verdad y claro: los males crecen y crecen, sin que se puedan solucionar.

Déjenme decirles, que así no se hace patria, así no se construye nación; así solo se aportan desgracias y más desgracias, multiplicando los males y la descomposición. Cómo se ve que se hacen los de la vista gorda, ante el crudo invierno que padecemos que deja miles de damnificados, como se ve que olvidan a los miles y miles de hermanos venezolanos caminando por los suelos de la patria, robándonos la calma, como para que vengan a promovernos marchas y más marchas, que impiden darle solución a nuestros problemas a tiempo.

Cómo permitirles a los señores de la izquierda, que nos causen tanto daño sin llamarlos a la cordura y a la sensatez.