Columna del Abogado, Periodista y Escritor, Luis Garcia Quiroga

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Lo que somos como ciudad

Síndrome de ciudad escindida no es ajeno a la Pereira que hoy vivimos pero sí muy diferente a la que nos legaron como colectivo social solidario, que es el más grande patrimonio de una comunidad humana.

El concepto de colectivo social solidario es lo que somos como ciudad. O lo que deberíamos ser, si al análisis de la acepción se le da el alcance de sociedad organizada gobernada y orientada por una institucionalidad.

Que lo primero sea entender el postulado de solidaridad cada vez más deteriorado: el desconocimiento de los deberes y obligaciones. En Pereira se volvió costumbre burlar las normas y elevar cada vez más las exigencias con cargo al erario, generalmente con incentivos perversos vía subsidios, incluso para los más rico

Hay quienes están en el Sisbén pudiendo pagar régimen contributivo y constructores que hacen edificios burlando la obligación de cumplir con la carga de hacer un puente peatonal. Léase Megacentro, Unicentro y Alkosto, por ejemplo.

Han resultado inútiles las denuncias para que Megacentro cumpla esa obligación ninguneada por acción u omisión de algún funcionario corrupto. Y aunque nadie investigue, el hecho es que les importa un rábano el nivel de riesgo de sus propios clientes –algunos de tercera edad- que con frecuencia son atropellados al cruzar la calle 14. Es como si quisieran tenerlos de pacientes, pues prefirieron pintar el puente del vecindario antes que cumplir una norma de urbanismo.

En Unicentro, al igual que Home Center y Alkosto la situación no es distinta, en el sentido de que sus propios clientes que atraviesan la avenida Sur, son ignorados como peatones en riesgo de ser arrollados en una avenida de alto y veloz tráfico. Más trancones.

Algunos líderes gremiales maniobran para cambiar el POT de Pereira alegando que se cayó la construcción de vivienda. Ya colapsaron a Dosquebradas y ahora van por la incorporación de las cinco mil hectáreas de suelo que pasaron de suburbano a rural y que fueron excluidas para proyectos urbanizables. O sea, la institucionalidad es buena cuando me favorece pero mala cuando no me es favorable.

Hace poco decíamos en esta misma tribuna que es principio básico de la institucionalidad la confianza que los ciudadanos tengan en ella, y que es supremo deber de sus líderes gremiales respetar y dar ejemplo en el cumplimiento de las normas, en el entendido de que no puede haber un POT para cada gremio, por la sencilla razón de que lo público y el bien común deben ser privilegiados sobre el interés particular. En eso consiste la solidaridad.