COLUMNA DEL ABOGADO, PERIODISTA Y COLUMISTA, LUIS GARCIA QUIROGA

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¿Y EL CAMBIO POLîTICO ?Resultado de imagen para cOLUMNISTA, lUIS gARCIA qUIROGA

Las historias de la política suelen ser como la rueda de Chicago. La gente se sube, al inicio se asusta, luego se emociona y al final vuelve a lo mismo de antes. Quizás esa parábola paradójica sea la que surta el absurdo de hacernos creer que en política las cosas cambian para que todo siga igual.

Leo las denuncias que sobre casos de corrupción y desgreño administrativo en el Hospital Universitario San Jorge, vienen haciendo profesionales que fungen como columnistas serios, responsables y de reconocida prestancia ciudadana, (para no trillar la manoseada palabra “civismo”). Es mejor como enseñó el genio de BolÍvar cuando dijo: “Prefiero el título de ciudadano al de Libertador”.

Me quedo corto con mi denuncia del pasado miércoles sobre la repartija de contratos con los que les pagaron a algunos electoreros chisgarabíes de Alí Babá en los pasados comicios para Senado y Cámara.

En su columna del lunes 3, el ingeniero Alexander Ríos Arboleda no se anda con cortesías a la hora de patear la lonchera electoral desgreñada y sospechosa de los malos manejos en tres empresas secuestradas por el Senador Merehg: el Hospital San Jorge, la Carder y Aguas y Aguas, de cuyas Juntas Directivas Ríos Arboleda reclama actuaciones responsables para no seguir afectando la competitividad local.

Por su parte, en sus columnas dominicales, el abogado James Fonseca, director de la Corporación Vigía, sin capuchas y sin ambages, viene señalando semana a semana, casos concretos de contratación en el San Jorge, que en materia de corrupción, como dice el neurólogo Remberto Burgos: “Rompen todos los universos éticos”.

El neurólogo Burgos sostiene en su sapiencia sobre el comportamiento del cerebro, que, “La amígdala del lóbulo temporal –ubicada encima de las órbitas- como un eficiente vigía, le avisa al lóbulo en cuatro rangos, los niveles de las tentaciones de la corrupción”.

Un lector podría pensar con razón, que ciertos líderes políticos de Risaralda untados en este desangre institucional, nacieron sin la amígdala del lóbulo frontal, o se la hicieron sacar para no tener cargos de conciencia”, que según el Dr. Burgos, es otro nivel del universo ético. Algo así como los agujeros negros de Steve Hawking, quien desde la física no hubiera entendido nunca los agujeros de la corrupción como el impuesto más miserable que pagan el desarrollo, los pobres y la clase media. Y a todas estas, ¿Dónde está el Partido Conservador?

Ciertos líderes de opinión local coincidían sobre las elecciones para Congreso el 11 de marzo pasado, en que, el cambio político en Risaralda era el cambio de un senador por otro; y que las cosas seguirían como en la famosa sección de noticias “Lo mismo que aaaannnntes”.