COLUMNA DEL ABOGADO, ESCRITOR Y PERIODISTA, lUIS GARCIA QUIROGA

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Quién tiene el poder político en Risaralda?Resultado de imagen para Luis garcia Quiroga

Luis García QuirogaMe preguntan, ¿Siendo el liberalismo el único partido que en Risaralda ganó dos curules a la Cámara, es la fuerza política dominante?

La respuesta no es tan sencilla como la pregunta, porque el CD ganó una curul en el Senado y una en la Cámara, que no tenían. Y el Conservatismo aunque perdió una Cámara, sostuvo la de Senado de Merehg y la Cámara de Rivera. Ahora veamos dos aspectos esenciales:

1) Ser y no poder tener. El poder político tiene como elementos sustantivos el poder formal, o sea la investidura (ser senador o alcalde, por ejemplo); y el poder real (la capacidad de disponer de nombramientos, recursos, gastos etc). Se puede ser parlamentario de Senado o Cámara, alcalde o gobernador, pero si no puede disponer, como el dueño aparente de una propiedad raíz, que sin el ius abutendi, es un mero tenedor de la cosa, como decía el derecho romano.

2) Cada loro en su estaca. O sea, que desde el inicio de la historia de Risaralda, las fuerzas políticas liberales y conservadoras se han repartido las dos tajadas grandes del poder: La Alcaldía de Pereira y la Gobernación. Así ocurría antes de la elección de alcaldes y gobernadores, pues eran nombrados por quienes ejercían el poder real: Camilo Mejía, Oscar Vélez, Emiliano Isaza, Jaime Salazar.

Hoy, alcaldes y gobernadores, caso Gallo y Salazar, además del poder formal otorgado por mandato popular, tienen poder real y pueden incluso tener más indios que el cacique de turno, como en efecto ocurre. Lo que no se mide no existe.

En el nuevo mapa político de Risaralda tenemos esa encrucijada porque el senador Merheg del Conservatismo tiene poder formal y real; y Alejandro Corrales del CD por ahora, solo tiene poder formal y se entiende que no le interesan ni los puestos, ni la mermelada. A ambos los necesita tanto el alcalde Gallo como el Gobernador Salazar para gestionar recursos en Bogotá.

El liberalismo quedó con dos Representantes a la Cámara que es como tener dos alfiles pero haber perdido la reina (en el mejor sentido de la expresión). Dicen que si en algo coincidían Gallo y Patiño era que ninguno de los dos quería tener jefe político.

Por ahora Gallo mostró su músculo político con Reinales y habrá que esperar si su obra de gobierno sigue siendo ambiciosa, decidida y efectiva; si la gente percibe que tiene un alcalde con poder formal y real; si logra sinergia con Patiño; si evita los escándalos; si mejora la movilidad y el espacio público pero, sobre todo, si mantiene una imagen pública transparente y si no se le sube el poder a la cabeza.

Si hace las cosas bien, nadie como Juan Pablo Gallo, tiene el camino despejado y expedito para ser el próximo senador del Partido Liberal.
garciaquirogapress@gmail.com