Candidaturas, vinos y apuestas Luis García Quiroga -Columnista

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Toda aspiración política es una apuesta que implica el riesgo de ganar o perder. Ayrton Senna, campeón de Fórmula 1, lo dijo mejor: “Después del primero, todos los demás son segundos”.

Más allá del cálculo político, todas las apuestas son de alto riesgo. Y nadie, sin arrogancia y buena dosis de sentido común, debería olvidar la filosofía Maturana según la cual “Perder, es ganar un poco”, porque será una realidad en las próximas elecciones a alcaldías y gobernación.

Como el vino aviva la imaginación, les cuento que fueron suficientes las cuatro copas que tomamos el pasado viernes en una cena de despedida en la que me calentaron la lengua varias seguidoras del candidato a la alcaldía de Pereira, Mauricio Salazar. Dije allí: No me imagino a Mauricio como concejal.

La gracia de esta historia es que para reparar los sentimientos heridos de las salazaristas, que eran casi todas, (creo) hice lo políticamente correcto diciendo a renglón seguido, que igual, tampoco me imaginaba a Carlos Maya como concejal.

Al respecto afirmo que ambos candidatos (hasta ahora punteando las encuestas) tienen orígenes y aspiraciones distintas. De verdad, ni para Maya ni para Salazar, tiene sentido ser segundos en el resultado electoral que por primera vez otorga derecho automático a una curul en el Concejo.

De Salazar se conoce su astuta decisión de no volver a aspirar al Congreso de la República del cual salió decepcionado y hablando pestes. Aquella noche no lo dije al tenor de los vinos, pero hoy anoto que en el caso de Mauricio, ser concejal, más que un premio de consolación, sería una penitencia. Él sabe que la diferencia entre el Congreso y el Concejo es tan estrecha como las cifras de ambos en las encuestas.

Maya es un tecnócrata en temas de hacienda pública. La política moderna depende de los tecnócratas. Por ello, tener que sufrir el paso de contar con gobierno y poder a la simple posesión de una curul en la oposición, (sin presupuesto, sin puestos) sería un suplicio tener que competir en mañas con los Steven Cárdenas, expertos en micos, miti miti, bonos de apoyo y comiditas electorales en Villa Santana.

Si el segundo fuere Crosthwaite, estaría como pez en el agua; mientras Alejandro García, Adriana López, Carolina Bustamante y Jesús Hernández que nunca han sido concejales, sabrían que hoy por hoy, serlo no es gran cosa.

Por su parte, el médico Carlos Botero “cantaría” que como candidato a la alcaldía por fin ganó la curul que no pudo con todo el poder dos veces en la Gobernación, desde donde perdió todas sus apuestas electorales. Cantaba mejor cuando fue director del hospital San Jorge, que usó para ser gobernador.
La próxima vez que me tome unos vinos, procuraré no hablar de política.